La reelección que San Juan Nepomuceno sigue rechazando
La derrota de Derlis Molinas confirma una constante de la política local: desde la llegada de la democracia ningún intendente logró ser reelegido de manera consecutiva. La única excepción es el retorno de Aníbal Zaracho, quien volvió años después al municipio por otro partido político y ahora regresará a la Junta Municipal.
La política suele ofrecer pocas certezas, pero San Juan Nepomuceno conserva una que se ha mantenido inalterable durante décadas: el electorado no acostumbra conceder una segunda oportunidad consecutiva a sus intendentes.
La reciente derrota de Derlis Molinas en las internas coloradas volvió a poner sobre la mesa una particularidad de la historia política local. El jefe comunal buscaba convertirse en el primer intendente de la era democrática en conseguir la reelección consecutiva, pero las urnas le cerraron el paso.
No se trata de un hecho aislado ni de una simple coyuntura electoral. Por el contrario, forma parte de una tendencia que se repite elección tras elección. Los ciudadanos de San Juan Nepomuceno han demostrado una marcada inclinación hacia la alternancia, independientemente de los partidos o movimientos políticos en disputa.
La llamada "crónica de una derrota anunciada" no solamente refleja el resultado de una interna colorada. También evidencia que el poder municipal sigue teniendo límites claros cuando se enfrenta al juicio popular. La estructura partidaria, los recursos económicos y el aparato político pueden influir en una campaña, pero no siempre alcanzan para modificar una tradición electoral profundamente arraigada.
La historia reciente registra un único antecedente que merece una mención especial. Se trata de Aníbal Zaracho, quien ejerció la intendencia entre 1996 y 2001 representando al Partido Encuentro Nacional (PEN). Años después, volvió a ocupar el cargo durante el periodo 2006-2010, esta vez bajo la bandera de la Asociación Nacional Republicana (ANR). Sin embargo, no se trató de una reelección consecutiva, sino de un retorno posterior, luego de un intervalo y con una afiliación política distinta.
Ese detalle resulta fundamental para comprender la singularidad del caso. Hasta hoy, ningún intendente logró mantenerse en el cargo mediante una reelección inmediata desde la instauración de la democracia municipal.
La elección de este año también marca un nuevo capítulo en la trayectoria política de Zaracho. El exintendente volverá a integrar la administración municipal, aunque desde una función diferente. Tras obtener una banca en la Junta Municipal, ejercerá nuevamente como concejal. No será su primera experiencia legislativa, ya que anteriormente ocupó una banca en el periodo 1991-1996 durante la administración del entonces intendente Reinaldo Martínez.
El mensaje que deja esta elección parece claro. En San Juan Nepomuceno, los votantes continúan privilegiando la renovación antes que la continuidad. La derrota de Molinas no solo representa el final de una candidatura; también reafirma una tradición política que, hasta ahora, ningún intendente ha logrado romper.
Quedará por ver si en el futuro algún jefe comunal consigue modificar esa tendencia. Por el momento, la historia sigue escribiéndose de la misma manera: el electorado nepomuceno continúa siendo uno de los más exigentes a la hora de renovar la confianza en sus autoridades municipales.



