Policiales y Judiciales

Cuatro muertos en la ruta PY 18: la noche de dolor que enlutó a Buena Vista

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Cuatro muertos en la ruta PY 18: la noche de dolor que enlutó a Buena Vista
El violento impacto ocurrió en la noche del sábado en Potrerito San Pedro, distrito de San Juan Nepomuceno. Cuatro hombres oriundos de Buena Vista perdieron la vida y otro lucha por recuperarse, mientras la Fiscalía investiga las circunstancias del hecho.

SAN JUAN NEPOMUCENO. El reloj marcaba cerca de las 21:50 del sábado cuando el silencio habitual de la compañía Potrerito San Pedro fue interrumpido por un estruendo devastador. Sobre la Ruta PY-18, frente al local de la empresa Ovetril, dos vehículos chocaron frontalmente en un accidente cuyas consecuencias dejaron una estela de muerte, desesperación y escenas imposibles de olvidar.

Cuando los primeros efectivos policiales y voluntarios del Cuerpo de Bomberos llegaron al lugar, se encontraron con una imagen desgarradora. El automóvil Toyota Tercel verde, prácticamente destruido por la violencia del impacto, se había convertido en una trampa mortal para quienes viajaban en su interior. A pocos metros, una camioneta Toyota Hilux con matrícula argentina evidenciaba también la magnitud del siniestro.

Entre hierros retorcidos y el desconcierto de quienes comenzaban a congregarse en la zona, se confirmó la peor noticia: Elizardo Duarte, de 47 años, conductor del automóvil, y Domiciano Duarte, de 60 años, ya no presentaban signos de vida.

Sin embargo, la tragedia aún no había terminado de escribir su capítulo más doloroso.

Los demás ocupantes del vehículo fueron rescatados y trasladados de urgencia hasta el Hospital Distrital de San Juan Nepomuceno. Allí, pese a los esfuerzos del personal médico, se produjo el fallecimiento de Valentín Acuña Benítez y Alfredo Cuevas Alcaraz, elevando a cuatro el número de víctimas fatales. Solo Nery Alonzo Duarte, de 43 años, logró sobrevivir al brutal impacto, aunque con lesiones de gravedad.

Todos ellos provenían de la compañía Torres Cue, del distrito de Buena Vista, una comunidad pequeña donde las distancias familiares y afectivas suelen ser cortas y donde cada pérdida golpea con fuerza a todo un vecindario.

El conductor de la camioneta involucrada, Aurelio Duarte Fernández, de 59 años, quien se dirigía hacía San Juan Nepomuceno, sufrió lesiones leves. Por disposición fiscal fue aprehendido y trasladado hasta la sede policial para la realización de la prueba de alcotest y los procedimientos correspondientes antes de quedar a disposición del Ministerio Público.

Los investigadores manejan como hipótesis preliminar un choque frontal, aunque serán las pericias técnicas las que determinen cómo se produjo exactamente el accidente y las eventuales responsabilidades.

Mientras tanto, en Buena Vista la noticia comenzó a correr de casa en casa durante la madrugada. Los teléfonos sonaron insistentemente. Las lágrimas sustituyeron al descanso nocturno. El domingo amaneció distinto para muchas familias que recibieron, casi de golpe, la noticia más difícil: la partida inesperada de padres, hermanos, amigos y vecinos conocidos de toda una vida.

Cada accidente fatal deja cifras para las estadísticas oficiales, pero detrás de esos números quedan sillas vacías, abrazos pendientes y proyectos interrumpidos. La tragedia ocurrida sobre la Ruta PY-18 vuelve a recordar la fragilidad de la vida y el alto costo humano que siguen cobrando los siniestros viales en el país.

Hoy, el dolor tiene nombres y apellidos. Y Buena Vista llora a cuatro de los suyos.

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