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Tas, tas, tas…

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Tas, tas, tas…
Según las Mbykychotas cuera, Shinoceronte, Guacho Guai, Oveja Negra y otros integrantes del célebre ejército de trolls del mandamás de Nepolandia, la explicación de la derrota ya está resuelta: las urnas electrónicas fueron programadas para que gane Alambre de Púas.

La teoría es fascinante. Ni los estrategas políticos internacionales habían imaginado una conspiración de semejante magnitud. Según este relato, una maquinaria secreta habría logrado infiltrarse en cada mesa, cada local de votación y cada urna para impedir el triunfo del proyecto rekutu, aquel que durante meses fue promocionado con el inolvidable programa: "Ouuuu hína, nde yey tamante la intendente", repetido hasta el cansancio por el Monge Negro y su coro de impresentables.

Tas Tasss Tasssss

Pero en honor a la verdad, si hubo traición, no fue precisamente de parte de las urnas.

La realidad parece mucho más terrenal y menos cinematográfica. Muchos de los supuestos adherentes del Mbyky, aquellos que vestían la camiseta, aplaudían en los actos y juraban lealtad eterna al proyecto, utilizaron la estructura política para movilizarse y, llegado el momento decisivo, terminaron votando en sentido contrario.

Es decir, las urnas no cambiaron los votos; algunos votantes cambiaron de convicción.

Tasss Tasss Tasss

En la capital del hechizo y del payé, donde abundaron las profecías triunfalistas y los festejos anticipados, el Naco Mbatara y el concejal Kure tampoco llegaron a su objetivo. Una vez más, los números fueron más contundentes que los discursos y, por enésima vez, la apuesta terminó en derrota.

Quizá la explicación no esté en supuestos algoritmos ocultos ni en misteriosos programas instalados en las máquinas, sino en un detalle mucho más simple: cuando la soberbia reemplaza a la autocrítica y se confunde propaganda con respaldo real, las urnas suelen recordar que los votos pertenecen a los ciudadanos y no a los dirigentes.

Aunque, quién sabe. Tal vez para la próxima elección aparezca una nueva teoría: que el payé no fue suficientemente fuerte, que Mercurio estaba retrógrado o que Alambre de Púas contó con la ayuda del pombero electoral.

Mientras tanto, en Nepolandia continúa la búsqueda del verdadero responsable de la derrota, con una condición innegociable: que el culpable nunca sea el espejo.

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