Tas, tas, tas...
Tas Tass Tasss
En Nepolandia todavía siguen juntando los pedazos después del terremoto electoral, pero el espectáculo no se detiene. Según el seudo periodista número dos, el famoso dúo Tas Tas Tas, otrora estrellas de un programa político hoy derrotado, debería probar suerte en el certamen "Caazapá Purahéi" de la Gobernación del Sexto Departamento.
Argumentos no les faltan. Tienen suficiente práctica interpretando sus grandes éxitos: "Tas, tas, tas..." y el inolvidable clásico "Oúuu hina... nde yeytamente la intendente". El inconveniente es que la cantaleta ya dejó de ser inédita. Los entendidos del jurado advierten que podrían ser descalificados por presentar un repertorio demasiado repetido y sin mayores innovaciones artísticas.
Tas Tasss Tassssss.
Pero las curiosidades electorales de Nepolandia no terminan ahí.
El célebre brujo kurepa, importado para leer el destino político de Mbykychoto, aseguró con absoluta convicción que la victoria estaba servida. Recomendó ignorar las encuestas, desconfiar de las redes sociales y repetir como un mantra que "el pueblo está con Mbyky". Terminadas las elecciones, el visionario hizo honor a la tradicional despedida curepa: cobró, hizo la valija y volvió a su pago. La profecía quedó archivada junto a otros fenómenos inexplicables.
Tas Tass Tassss
Pero el brujo nepolense fue el Manguruyu quien predijo anticipadamente la catastrófica caída del Mbykychoto, que pese a la artillería digital y la confianza desmedida no logró evitar el naufragio político. Y después, se convertirá en el principal asesor esotérico de Alambre de Púas, habría afinado sus pronósticos con una precisión que hoy asombra hasta a los más incrédulos.
En la tierra del Itakaru
Y como si el libreto necesitara un capítulo más, apareció el caso de Itakaru, tierra adoptiva del forastero. Allí, el hombre que prometía revolucionar la tierra del Itakaru terminó cosechando apenas 38 votos. Una cosecha tan escasa que, según los bromistas del pueblo, ni siquiera alcanzó para conseguir una pequeña pintura en alguna columna del Tribunal de Justicia Electoral.
Para completar la escena, el forastero terminó enemistado hasta con su perifonero. El antiguo compañero de ruta ahora recorre el pueblo pidiendo ayuda para "correr al estafador del pueblo", demostrando que en Itakaru las alianzas duran menos que una promesa de campaña.
Así transcurren los días posteriores a las internas: entre profecías fallidas, canciones recicladas, candidatos que no lograron convencer ni siquiera en su tierra adoptiva y perifoneros arrepentidos. Porque si algo enseña la política nepolandense es que las urnas pasan, pero el anecdotario popular siempre encuentra la manera de sobrevivir.
Tas... tas... tas... y que siga la función.



