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145 kilómetros sobre una tabla: el cubano que escapó hacia Florida impulsado por una “pandorga”

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145 kilómetros sobre una tabla: el cubano que escapó hacia Florida impulsado por una “pandorga”
Pablo Mantilla salió de Varadero (Cuba) y cruzó el estrecho de Florida (EEUU) en una tabla hidrofoil impulsada por una cometa. Recorrió unos 145 kilómetros sobre el mar en 6 horas y 33 minutos, llevando apenas dos litros de agua con azúcar.

VARADERO, CUBA. Una tabla, una cometa y el conocimiento del mar fueron suficientes para que Pablo Mantilla Masa, un cubano de 33 años, emprendiera una de las travesías más insólitas de los últimos años entre Cuba y Estados Unidos. El hombre salió desde Varadero, en la provincia de Matanzas, con rumbo a Florida, decidido a cruzar el estrecho de Florida sobre una tabla de kitesurf.

La mañana del 22 de mayo de 2022, aproximadamente a las 9:00, Mantilla comenzó su viaje. Delante tenía cerca de 90 millas náuticas, unos 145 kilómetros, de mar abierto.

No llevaba una lancha ni un motor. Su propulsor era una cometa, similar a una gran pandorga, que aprovechaba la fuerza del viento para arrastrar la tabla sobre el agua.

Una travesía preparada durante años

La aventura no fue una decisión improvisada. Mantilla practicaba kitesurf desde 2014 y conocía las condiciones del mar. Durante mucho tiempo estudió los pronósticos meteorológicos y esperaba una determinada dirección del viento que pudiera favorecer su desplazamiento hacia Florida.

Su experiencia como buzo también le proporcionaba un conocimiento importante del comportamiento del océano.

La embarcación utilizada era una tabla hidrofoil. A diferencia de una tabla convencional, cuenta con un sistema que se introduce debajo del agua y permite que la tabla se eleve parcialmente sobre la superficie cuando alcanza determinada velocidad.

De esa manera, disminuye considerablemente el contacto con el agua y el rozamiento, permitiéndole desplazarse con mayor velocidad.

El viento era su único motor

La cometa cumplía el papel de motor. Mantilla la controlaba mediante una barra y utilizaba la fuerza del viento para avanzar.

Durante el recorrido llegó a alcanzar, según su propio relato, velocidades de alrededor de 33 kilómetros por hora en promedio, con picos de aproximadamente 46 km/h.

Pero el océano también le presentó dificultades.

A unos 50 kilómetros de la costa cubana, comenzó a encontrarse con grandes cantidades de sargazo. Las algas se adherían al sistema de la tabla y reducían su velocidad, obligándolo en determinados momentos a detenerse para retirarlas.

Dos litros de agua para 145 kilómetros

Otro detalle que hace todavía más sorprendente la historia es lo poco que llevaba consigo.

Mantilla habría iniciado la travesía con aproximadamente dos litros de agua con azúcar, que transportaba en una mochila de hidratación.

No llevaba una embarcación de apoyo detrás suyo. Su seguridad dependía prácticamente de su conocimiento del equipo, las condiciones meteorológicas y su capacidad para mantenerse sobre la tabla durante horas.

En medio del estrecho de Florida también pasó cerca de embarcaciones y cruceros. Para quienes lo observaban desde lejos, probablemente resultaba difícil imaginar que aquel hombre sobre una pequeña tabla estuviera intentando atravesar el mar desde Cuba.

6 horas y 33 minutos después

Después de más de seis horas de navegación, finalmente llegó a territorio estadounidense.

Mantilla había conseguido recorrer unas 90 millas, equivalentes a aproximadamente 145 kilómetros, en 6 horas y 33 minutos.

Había cruzado uno de los tramos marítimos más conocidos del Caribe utilizando únicamente la fuerza del viento y una tabla diseñada para practicar kitesurf.

Pero su llegada a Estados Unidos no significó el final de la historia.

De héroe de una travesía a detenido por inmigración

Después de llegar a Florida, Mantilla se entregó a las autoridades estadounidenses. Fue trasladado a un centro de detención migratoria en Broward, donde permaneció varias semanas.

Finalmente obtuvo una libertad temporal bajo parole, mientras continuaba su proceso migratorio.

Su historia rápidamente llamó la atención de medios de comunicación de distintos países, no solamente por la forma en que abandonó Cuba, sino por las características extraordinarias de la travesía.

La tabla que lo llevó hasta Florida

Con el tiempo, Mantilla logró recuperar parte del equipo utilizado en aquella aventura: la tabla hidrofoil, la cometa y otros elementos de navegación. Aquella tabla dejó de ser simplemente un equipo deportivo.

Para Pablo Mantilla se convirtió en el medio que le permitió atravesar 145 kilómetros de océano abierto, entre Cuba y Estados Unidos.

Una distancia que, vista sobre un mapa, parece relativamente corta entre dos territorios. Pero recorrerla sobre una tabla, sostenido únicamente por una cometa y enfrentando el viento, el oleaje y el sargazo, convirtió la fuga de Mantilla en una historia extraordinaria.

90 millas. 145 kilómetros. 6 horas y 33 minutos. Una tabla y una “pandorga”. Y todo un estrecho de Florida por delante.

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