Yuty y el uranio: una búsqueda que comenzó hace medio siglo y vuelve a despertar expectativas
Por CaazapáAhora
YUTY, Caazapá. La historia del uranio en Yuty se remonta a los últimos años de la década de 1970, durante el gobierno de Alfredo Stroessner. En diciembre de 1975, el Estado paraguayo firmó un acuerdo de concesión con Anschutz Corporation, compañía con sede en Denver, Colorado, Estados Unidos, que le permitió explorar minerales en una extensa superficie del territorio nacional.
Los trabajos comenzaron en 1976 y estuvieron orientados a identificar zonas con potencial de mineralización de uranio. La concesión abarcaba aproximadamente 162.700 kilómetros cuadrados, una superficie que comprendía prácticamente toda la región oriental del país. Por lo tanto, no se trataba de una exploración limitada exclusivamente a Yuty, sino de un programa de alcance nacional que identificó varias áreas de interés, entre ellas la zona de San Antonio, en el distrito de Yuty.
Anschutz desarrolló los trabajos en el marco de un emprendimiento conjunto con la Korea Electric Power Corporation, de Corea del Sur, y Taiwan Power Company, de Taiwán. El interés internacional estaba relacionado con la búsqueda de recursos de uranio, materia prima utilizada para producir combustible nuclear.
Una exploración que abarcó miles de kilómetros
La campaña inicial no consistió simplemente en abrir pozos y recoger muestras. Los técnicos realizaron cartografía geológica, muestreos de suelo y agua, análisis de sedimentos, estudios radiométricos desde aeronaves y perforaciones para detectar anomalías que pudieran indicar la presencia de uranio.
Los relevamientos aéreos permitían identificar sectores de interés, mientras que las perforaciones posibilitaban examinar las capas del subsuelo y medir la presencia del mineral. En el programa nacional de Anschutz se completaron aproximadamente 75.000 metros de perforaciones entre 1976 y 1983, de acuerdo con los antecedentes técnicos recopilados por organismos internacionales y documentos empresariales.
La investigación comprendió diferentes objetivos geológicos. En el área de Yuty, los estudios se concentraron en formaciones sedimentarias, principalmente areniscas y limolitas, donde se detectaron indicios de mineralización de uranio.
Los informes técnicos registraron concentraciones de interés en determinadas perforaciones. Sin embargo, identificar uranio en una muestra no significaba que existiera automáticamente un yacimiento rentable: era necesario determinar la extensión del mineral, su concentración, las condiciones geológicas y los costos de una eventual extracción.
San Antonio, una zona clave de la investigación
Dentro del distrito de Yuty, la compañía rural de San Antonio aparece de manera reiterada en los documentos técnicos del proyecto. Los registros históricos de Anschutz incluyen información correspondiente a 257 perforaciones en esa zona, un dato que demuestra la intensidad de los trabajos realizados allí durante aquella primera etapa.
La cantidad de pozos también quedó reflejada en una publicación periodística posterior. En octubre de 2007, el diario Última Hora entrevistó a Horacio Fialayre, representante de Paraguay Transandes S.A., quien recordó que la compañía que había trabajado en la zona a fines de los años setenta realizó alrededor de 700 pozos.
En aquella entrevista, el representante empresarial explicó que la nueva campaña apenas comenzaba y que se necesitaban varios años de investigación para determinar si el uranio encontrado podía explotarse de manera rentable.
La diferencia entre las 257 perforaciones registradas en los informes técnicos para San Antonio y la referencia periodística a unos 700 pozos en la zona debe interpretarse con cautela: las fuentes no permiten asegurar que ambas cifras utilicen exactamente el mismo alcance geográfico o criterio de conteo.
¿Por qué se suspendieron los trabajos en 1983?
Después de siete años de exploraciones, Anschutz suspendió sus actividades en 1983. La documentación técnica identifica como principal motivo la caída del precio internacional del uranio, que redujo el atractivo económico de continuar con las investigaciones.
La suspensión no significó que se hubiera demostrado la inexistencia del mineral. Por el contrario, los estudios habían identificado sectores con mineralización, pero la continuidad de un proyecto minero depende de que los recursos detectados puedan extraerse y comercializarse en condiciones económicamente viables.
Los resultados y registros de aquella campaña quedaron como antecedentes para las investigaciones posteriores. Parte de esa documentación se conservó en los archivos del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, lo que permitió que nuevos operadores retomaran el estudio de la zona años después.

2006: el uranio vuelve a despertar interés
Después de más de dos décadas sin una campaña sistemática comparable, el proyecto volvió a moverse en 2006. Cue Resources suscribió un acuerdo para acceder a la propiedad de Yuty, en coordinación con Paraguay Transandes S.A., y comenzó a recopilar y revisar los registros históricos de perforación y los estudios geológicos anteriores.
La nueva etapa incorporó perforaciones de verificación y trabajos destinados a precisar la extensión y las características de la mineralización. En 2007, la actividad ya era visible en San Antonio.
Una crónica publicada por Última Hora el 11 de octubre de 2007 ofrece una fotografía de aquel momento. Según el artículo, Paraguay Transandes llevaba cuatro meses trabajando en Yuty y había realizado 80 perforaciones en San Antonio, en una superficie de estudio de aproximadamente 250 hectáreas. La inversión acumulada rondaba los US$ 3 millones y unas 90 personas trabajaban en el proyecto, en su mayoría habitantes de la zona. El representante de la empresa afirmó que alrededor del 95% de la mano de obra era paraguaya.
El dato tiene relevancia para la historia local: hace casi dos décadas, la exploración ya generaba contratación de trabajadores y movimiento económico en el distrito, aunque todavía no existía producción comercial de uranio.
En los años siguientes continuaron los trabajos. Entre 2007 y 2010, Cue Resources completó 256 perforaciones que sumaron unos 31.000 metros, según la información publicada por la empresa al presentar los antecedentes del proyecto.
De la exploración a la concesión minera
Otro paso importante se produjo en 2008, cuando el Congreso paraguayo aprobó mediante la Ley N.º 3.575/08 el contrato relacionado con la concesión de Yuty. El instrumento contempla derechos mineros por un período mínimo de 20 años, renovables cada cinco años, y establece una regalía del 2,5% sobre la producción, calculada en el punto de venta.
En 2012, Uranium Energy Corp. anunció la adquisición de Cue Resources y pasó a controlar el proyecto. Los informes empresariales posteriores describieron el área como un depósito de uranio alojado en areniscas, dentro de la cuenca del Paraná.
Los documentos técnicos también registran recursos estimados de uranio para el proyecto. Esas estimaciones se basan en información geológica y perforaciones, pero no equivalen a reservas comercialmente explotables ni demuestran por sí solas que una mina pueda operar con rentabilidad.
Octubre de 2026: una nueva etapa para Yuty
La historia vuelve a cobrar actualidad con el anuncio de una inversión adicional de US$ 12 millones de Uranium Energy Corp., comunicado durante la visita de representantes del Gobierno estadounidense a Paraguay, entre el 19 y el 21 de octubre de 2026.
Según la información publicada por Última Hora el 22 de octubre, el proyecto comprende unas 117.000 hectáreas y la compañía continúa evaluando las condiciones para desarrollar la iniciativa. Entre las posibilidades mencionadas figura el método de recuperación in situ, que utiliza soluciones que circulan por el subsuelo para extraer el uranio sin recurrir a una mina convencional a cielo abierto.
La empresa ha mencionado como proyección una eventual producción anual de alrededor de 400 toneladas de uranio y la posibilidad de generar empleos e ingresos fiscales. No obstante, esas cifras deben tratarse como estimaciones preliminares, no como producción confirmada ni como puestos de trabajo garantizados.
La utilización de un método de recuperación subterránea tampoco elimina la necesidad de controles ambientales. Antes de cualquier desarrollo productivo, resulta fundamental conocer los estudios de impacto, las medidas de protección de las aguas subterráneas, los planes de restauración y las condiciones de fiscalización.
Un capítulo de la historia de Caazapá que merece ser recuperado
A casi medio siglo de las primeras perforaciones, Yuty vuelve a aparecer en el mapa de los recursos minerales de Paraguay. Pero el proyecto no nació con el reciente anuncio de inversión: es el resultado de décadas de exploraciones, interrupciones, revisión de datos y nuevas investigaciones.
Los antecedentes muestran que San Antonio fue uno de los puntos centrales de aquella primera campaña. También revelan que, en 2007, ya había trabajadores locales vinculados a la actividad y que los responsables de la exploración advertían que todavía faltaba demostrar la viabilidad comercial del yacimiento.
Queda una parte importante de la historia por reconstruir: quiénes trabajaron en las primeras perforaciones, qué recuerdan los antiguos pobladores, dónde se encontraban los pozos y qué cambios experimentó la comunidad durante aquellas campañas. Los archivos técnicos pueden ayudar a responder algunas de esas preguntas, pero la memoria de los habitantes de Yuty también puede aportar información valiosa.
El Viceministerio de Minas y Energía mantiene disponible en su sitio oficial una sección con informes técnicos, mapas, coordenadas y registros de pozos de Anschutz correspondientes al período 1976-1983. Es una fuente fundamental para profundizar la investigación periodística y localizar los puntos de perforación histórica.
Para Yuty, el desafío ya no es solamente saber cuánto uranio existe bajo su suelo, sino conocer qué beneficios puede dejar el proyecto, qué riesgos implica y qué garantías tendrá la población si la explotación comercial finalmente se concreta.










