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De salvar vidas durante la pandemia a terminar entre las chatarras municipales de San Juan Nepomuceno

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De salvar vidas durante la pandemia a terminar entre las chatarras municipales de San Juan Nepomuceno
La ambulancia municipal realizó más de 1.500 viajes para asistir a pacientes durante la pandemia del COVID-19. El exintendente Orlando Rojas Villalba afirmó que entregó el vehículo funcionando al 100 % y dijo que le duele verlo convertido ahora en chatarra. La unidad dejó de funcionar en marzo de 2023 y, pese a que su reparación fue anunciada para el presupuesto de 2024, no volvió a prestar servicios durante la administración de Derlis Molinas. “Se le debería hacer un monumento a esa ambulancia”, es el sentimiento que resume su historia.

Por CaazapáAhora.

SAN JUAN NEPOMUCENO, Caazapá. Hay vehículos que, por los servicios que prestaron a una comunidad, terminan formando parte de su memoria colectiva. Ese es el caso de la ambulancia de la Municipalidad de San Juan Nepomuceno, que durante la pandemia del COVID-19 realizó más de 1.500 viajes para trasladar a pacientes y auxiliar a compueblanos en uno de los momentos más difíciles de los últimos años.

Hoy, aquella unidad que recorrió caminos para acercar a enfermos a los centros asistenciales aparece entre las chatarras que la administración saliente del intendente Derlis Molinas entregará a las nuevas autoridades municipales.

La imagen genera indignación y tristeza entre quienes recuerdan el servicio que prestó el vehículo. Pero uno de los testimonios más significativos es el del exintendente Orlando Rojas Villalba, bajo cuya administración fue adquirida la ambulancia en 2019.

Rojas expresó su dolor al ver el estado en que se encuentra la unidad y recordó que, al dejar la Municipalidad, entregó la ambulancia funcionando al 100 %. Según manifestó, resulta doloroso observar cómo un vehículo que prestó un servicio tan importante a la ciudadanía terminó convertido en una chatarra más del patrimonio municipal.

Más de 1.500 viajes en los momentos más difíciles

La pandemia puso a prueba a las familias y a los servicios sanitarios. En ese escenario, contar con un vehículo para trasladar a pacientes era una necesidad fundamental.

La ambulancia municipal cumplió esa tarea con más de 1.500 viajes, según los antecedentes aportados para esta crónica. Detrás de cada traslado había personas enfermas, familiares preocupados y la esperanza de llegar a tiempo para recibir atención médica.

No era simplemente una ambulancia: era un recurso público que estuvo al servicio de la vida y de la salud de los nepomucenos. Trasladaba a enfermo y de vuelta hasta traia el cuerpo de los compueblanos muertos.

Por eso, su situación actual representa mucho más que el deterioro de un vehículo viejo. Para quienes recuerdan aquellos días, verla entre las chatarras significa observar el final de una unidad que acompañó a numerosas familias durante una emergencia sanitaria histórica.

La reparación anunciada que nunca se concretó

La ambulancia dejó de funcionar en marzo de 2023, durante la administración de Derlis Molinas.

En diciembre de ese año, el concejal municipal Aníbal Silvero Rivas presentó una nota para consultar sobre la situación del vehículo. Según antecedentes publicados por ABC Color, el entonces intendente respondió que la reparación estaba contemplada en el presupuesto municipal del ejercicio fiscal 2024.

Sin embargo, la reparación anunciada no se tradujo en la recuperación del servicio. En abril de 2024, ABC Color informó que Molinas justificó la falta de una ambulancia municipal operativa señalando que la Gobernación de Caazapá facilitaba un móvil de emergencia.

En mayo de 2025, CaazapáAhora volvió a informar que la unidad llevaba más de dos años fuera de servicio.

Ahora, con el cambio de autoridades, el vehículo aparece entre los bienes deteriorados que serán entregados a la administración entrante.

La situación deja preguntas que requieren respuestas documentadas: ¿por qué no se reparó la ambulancia?, ¿cuánto costaba ponerla nuevamente en funcionamiento?, ¿se ejecutaron recursos presupuestarios para ese fin? y ¿cuál es su condición mecánica actual?

La existencia de una previsión presupuestaria no demuestra por sí sola que los fondos hayan sido ejecutados ni que se haya cometido alguna irregularidad. Para esclarecer el caso será necesario revisar los documentos municipales y conocer la explicación de las autoridades involucradas.

El Ford F14000, otro vehículo histórico bajo interrogantes

La ambulancia no es el único vehículo del patrimonio municipal cuya situación genera preguntas. El histórico camión volquete Ford F14000, adquirido durante la primera administración del exintendente Aníbal Zaracho Rojas, también forma parte de los antecedentes sobre el parque automotor de San Juan Nepomuceno.

La revisión de ambos vehículos plantea la necesidad de contar con un inventario actualizado del patrimonio municipal, conocer dónde se encuentra cada unidad, determinar su estado y establecer si puede seguir prestando servicios a la comunidad.

¿Un monumento para la ambulancia?

El testimonio de Orlando Rojas Villalba aporta una dimensión humana a esta historia. El exintendente recordó que entregó la unidad funcionando al 100 % y expresó su pesar por verla convertida ahora en chatarra.

Su planteamiento de que se le debería hacer un monumento a la ambulancia puede interpretarse como un reconocimiento simbólico al servicio que prestó durante la pandemia, cuando trasladar a un paciente podía representar una oportunidad vital para una familia.

La propuesta también invita a reflexionar sobre la responsabilidad de cuidar los bienes públicos. Los vehículos municipales pueden envejecer y sufrir averías, pero su mantenimiento, reparación y eventual reemplazo requieren decisiones oportunas, transparentes y documentadas.

El intendente electo, Amílcar Miño Brítez, asumirá el próximo 3 de noviembre y tendrá que verificar el estado de los bienes que recibirá de la administración saliente. En el caso de la ambulancia, será necesario determinar si todavía puede recuperarse o si su deterioro hace inviable una reparación.

La historia de esta unidad merece algo más que quedar registrada en un inventario como una chatarra. Sus más de 1.500 viajes durante la pandemia forman parte de la memoria de una comunidad que necesitó de ella en circunstancias extraordinarias.

Quizás no haga falta levantar literalmente un monumento, pero sí reconocer el servicio que prestó y esclarecer por qué un vehículo que, según su anterior intendente, fue entregado en pleno funcionamiento terminó fuera de servicio durante años.

Porque aquella ambulancia no fue adquirida para terminar abandonada: fue comprada para transportar pacientes, asistir a los enfermos y ayudar a salvar vidas. Y esa historia merece ser contada.

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