Suena Caazapá: cuando la música une a los pueblos y hace florecer la identidad

CAAZAPÁ. El departamento de Caazapá se vistió de fiesta y dejó que la música hablara por sus pueblos. Violines, guitarras, violas, cellos, contrabajos, arpas, acordeones y voces jóvenes fueron tejiendo una melodía colectiva que convirtió al Festival Regional Suena Caazapá en mucho más que un espectáculo: una celebración del arte, la cultura y la identidad.
El encuentro, organizado por la Gobernación de Caazapá, en coordinación con Sonidos de la Tierra y la Asociación de Cultura de Caazapá, reunió a 13 delegaciones de cinco departamentos del país, cuyos integrantes llegaron con sus instrumentos, sus canciones y el entusiasmo de compartir una experiencia que encontró en la música un lenguaje común.
Desde Caazapá, Yuty, Fulgencio Yegros, Abaí y Enramadita, hasta Pilar, Santa Elena, Itacurubí de la Cordillera, San Ignacio, Santiago, Ayolas, San Pedro del Paraná y Hohenau, niños y jóvenes fueron protagonistas de un encuentro donde las distancias geográficas desaparecieron bajo una misma partitura.
La gran orquesta regional fue una verdadera expresión de diversidad sonora. Cada instrumento aportó su propia voz, pero todos encontraron armonía en una propuesta musical que también incorporó el canto. No eran solamente músicos compartiendo un escenario, eran comunidades enteras encontrándose a través del arte.

Una fiesta que también sembró futuro
La celebración no se limitó a las notas musicales. La ciudad abrió sus puertas a los visitantes mediante un circuito turístico por sus lugares emblemáticos, mientras las delegaciones compartieron ensayos, experiencias y momentos de integración.
El Mercadito Sonidos aportó un espacio para los emprendimientos, en tanto que una acción ambiental dejó una huella especial: la plantación de árboles identificados con los nombres de cada delegación. Una manera simbólica de representar que, así como la música echa raíces en el corazón de los pueblos, también la naturaleza necesita cuidado para crecer y perdurar.
El arte como punto de encuentro
El Polideportivo Ignacio Falcón Real fue el escenario de esta gran celebración, de acceso libre y gratuito, que contó con la presencia del gobernador Christian Acosta, el diputado nacional Avelino Dávalos, el maestro Luis Szarán, representantes de Sonidos de la Tierra, autoridades distritales y departamentales, además de una importante concurrencia ciudadana.
La organización contó también con el acompañamiento de la VI Región Sanitaria, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios K-141 Caazapá, la Policía Nacional, la Escuela Nacional de Comercio y jóvenes voluntarios, quienes contribuyeron al desarrollo de las actividades.

Pájaro Campana: una melodía que abrazó a Caazapá
Y cuando la jornada se acercaba a su final, llegó uno de los momentos más conmovedores. Las delegaciones unieron sus talentos para interpretar Pájaro Campana del caazapeño Carlos Talavera esa melodía inmortal que parece llevar en sus notas el canto de los bosques, la memoria de nuestros antepasados y el espíritu musical del Paraguay.
Fue un cierre cargado de emoción, en el que cada instrumento encontró su lugar en una misma expresión de identidad. Por un instante, las diferencias entre pueblos y departamentos quedaron suspendidas para dar paso a una sola voz: la de la cultura paraguaya.
Suena Caazapá dejó mucho más que una noche de buena música. Dejó semillas, amistades, experiencias y la certeza de que cuando los niños y jóvenes encuentran oportunidades para expresarse a través del arte, también se fortalece el futuro de sus comunidades.
Porque hay melodías que terminan cuando se apagan los instrumentos, pero hay otras que permanecen en la memoria. Y Caazapá, por una noche, fue una de ellas.








