Productores de Abaí denuncian que grandes ganaderos tendrían prioridad ante la Brigada Antiabigeato

ABAI. Los pequeños productores afectados por el abigeato en varias compañías como ser Torín San Antonio y San Pablo, de este distrito caazapeño, no solamente reclaman la recuperación de sus animales, sino también cuestionan lo que consideran una desigualdad en la atención de la Policía Nacional.
Según los afectados, existe la percepción de que los grandes propietarios de establecimientos ganaderos, especialmente aquellos vinculados a la Asociación Rural del Paraguay (ARP), reciben una atención prioritaria del Departamento de Lucha contra el Antiabigeato, mientras que las denuncias de los pequeños productores quedarían relegadas.
En ese sentido, algunos de los afectados fueron particularmente críticos y sostienen que, aparentemente, para ciertos agentes de la unidad especializada los grandes estancieros serían “los verdaderos patrones”, mientras que el pequeño productor tendría que arreglárselas prácticamente solo cuando pierde uno de sus animales.
La acusación es grave y debería ser aclarada por las autoridades policiales, ya que la obligación de combatir el abigeato debería alcanzar por igual al propietario de una gran estancia y a una familia campesina que posee apenas unas pocas vacas.
Una contradicción que requiere explicación
El cuestionamiento se suma a la controversia existente entre la Brigada Antiabigeato y las comisarías de la zona.
El jefe de Antiabigeato de Caazapá, oficial primero Rodrigo Cardozo, sostiene que las denuncias son retenidas en las comisarías y no llegan a conocimiento de su unidad. Los uniformados de las dependencias policiales de Abaí, sin embargo, aseguran que los casos son remitidos a los antiabigeos, pero que posteriormente no se produciría la intervención correspondiente.
En medio de esta disputa, los pequeños productores aseguran sentirse desprotegidos y discriminados en la atención, mientras el robo de vacas lecheras continúa afectando directamente la economía de las familias rurales.
La pregunta que queda planteada es si la lucha contra el abigeato está siendo aplicada con la misma fuerza para todos los productores, sin importar el tamaño de su establecimiento ni su pertenencia a organizaciones ganaderas.







