Puente al borde del colapso expone el abandono vial en el sur de San Juan Nepomuceno

SAN JUAN NEPOMUCENO. Mientras la campaña electoral entra en su etapa decisiva y los candidatos multiplican sus actividades proselitistas, un puente de madera ubicado sobre la ruta que une la zona urbana de San Juan Nepomuceno con Potrero Ybaté y el Asentamiento 11 de Mayo se encuentra prácticamente al borde del colapso, poniendo en riesgo a centenares de pobladores que dependen diariamente de esta vía de comunicación.
La estructura presenta hundimientos, desprendimientos de los laterales y una marcada erosión en sus bases, situación que obliga a los conductores a realizar peligrosas maniobras para atravesar el paso. En algunos sectores, las vigas de soporte quedaron expuestas y son prácticamente el único sostén para los vehículos que se aventuran a cruzar.
La imagen de una camioneta transitando lentamente sobre el puente refleja la gravedad del problema. Un error de cálculo o el agravamiento de los daños podría desencadenar un accidente de consecuencias impredecibles.
Los vecinos sostienen que el deterioro no es reciente y que los reclamos se vienen acumulando desde hace varios meses. Sin embargo, afirman que hasta el momento no existe una intervención efectiva para garantizar la seguridad de quienes utilizan diariamente el camino.
Las críticas apuntan a la administración del intendente colorado cartista Derlis Molinas, a quien cuestionan por la falta de atención a los problemas de infraestructura rural. Mientras la estructura amenaza con derrumbarse y dejar aisladas a varias comunidades, la prioridad parece centrarse en las actividades políticas vinculadas a las internas partidarias.
Para los habitantes de Potrero Ybaté y del Asentamiento 11 de Mayo, la situación trasciende la incomodidad. El puente constituye una conexión estratégica para estudiantes, trabajadores, productores y pacientes que necesitan llegar hasta la ciudad para desarrollar sus actividades cotidianas.
De producirse un colapso total, las consecuencias afectarían directamente la circulación de personas, la producción agrícola y el acceso a servicios básicos, profundizando el aislamiento de una importante población rural.
Por ahora, el viejo puente continúa resistiendo el paso del tiempo, las lluvias y el tránsito diario. Pero cada vehículo que lo cruza parece recordar que la estructura está más cerca del derrumbe que de una reparación definitiva.









