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El visionario caazapeño que introdujo la soja en el Paraguay
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Pedro Nicolás Ciancio, médico y científico nacido en Caazapá en 1892, fue pionero en la promoción del cultivo de la soja y dejó un legado clave en la ciencia, la nutrición y el pensamiento social del país.
Un 29 de junio como hoy pero de 1892, en la ciudad de Caazapá, nació el doctor Pedro Nicolás Ciancio, hijo de migrantes italianos que habían llegado al Paraguay pocos años antes. Desde niño se destacó por una inteligencia fuera de lo común, siendo el quinto de diez hermanos en una familia que marcaría su temprano destino de esfuerzo y formación.
A los 16 años, ya había egresado del Colegio Nacional de Asunción con el título de Bachiller y calificaciones sobresalientes. Poco después partió a Italia, donde ingresó a la Universidad de Nápoles, culminando la carrera de Medicina tras seis años de estudio y graduándose con la distinción de mejor egresado.
Su paso por Europa no terminó allí. Se especializó en reconocidos centros científicos de Roma, Turín y Florencia, y más tarde amplió su formación en la Universidad de la Sorbona (París), donde se acercó a la filosofía cristiana y al pensamiento de grandes autores como Santo Tomás de Aquino, San Agustín, Pascal y Maritain, que influirían profundamente en su visión del mundo.
De regreso al Paraguay, Ciancio se convirtió en catedrático de la Universidad Nacional de Asunción y referente en círculos científicos internacionales. Sus estudios sobre la fagocitosis alcanzaron reconocimiento en revistas europeas, mientras que investigaciones como “La anafilaxis en los lactantes”, “Neuropatía hereditaria” y “Fisiología de la alimentación” lo posicionaron como una figura destacada de la medicina de su tiempo.
Pero su pensamiento iba más allá del laboratorio. En ensayos como “Los efectos negativos y dramáticos del alcoholismo”, denunció con firmeza problemas sociales y sanitarios que afectaban a la población, combinando ciencia y compromiso social.
También brilló como conferencista. En 1921, el diario “El Diario” de Asunción destacó su exposición en el Gimnasio Paraguayo sobre profilaxis infantil contra la tuberculosis, resaltando su claridad, elocuencia y profundidad intelectual.
Sin embargo, uno de sus aportes más visionarios fue su impulso al cultivo y consumo de la soja en Paraguay, a la que consideraba una alternativa clave para mejorar la nutrición del pueblo y fortalecer la economía nacional. En su época, su propuesta no encontró el eco necesario.
Hoy, la historia le da otra dimensión a esa visión: la soja se ha convertido en uno de los principales motores de la economía paraguaya, confirmando en parte la anticipación de Ciancio. Su idea también apuntaba a combatir la desnutrición campesina, colocando al campesinado como eje del desarrollo nacional.
La historiadora Beatriz González de Bosio destaca que Ciancio llevó adelante una intensa campaña para promover las bondades de este cultivo, con el objetivo de enfrentar la mala nutrición y sus consecuencias sociales.
Autor prolífico y de pensamiento amplio, escribió obras sobre la Primera Guerra Mundial, la Guerra del Chaco, la crisis de la civilización moderna y la justicia social cristiana, entre otros temas que reflejan su mirada inquieta sobre el mundo.
El doctor Pedro Nicolás Ciancio falleció el 12 de enero de 1956, dejando un legado que combina ciencia, pensamiento humanista y una visión adelantada a su tiempo.