SAN JUAN NEPOMUCENO: El Capiibary vuelve a inundar barrios y persiste la falta de prevención

SAN JUAN NEPOMUCENO. Las intensas lluvias registradas en los últimos días provocaron el desborde del arroyo Capiibary y volvieron a inundar varios sectores de esta ciudad caazapeña. Familias del barrio San Agustín tuvieron que abandonar sus viviendas y refugiarse en casas de vecinos, mientras los trabajadores oleros trataron sin éxito salvar la producción de ladrillos a terrenos más altos para evitar mayores pérdidas económicas.
La crecida también afectó a los barrios Virgen de Fátima y San Cayetano, además de varias calles del microcentro, que quedaron cubiertas por el agua y dificultaron el tránsito de vehículos y peatones.
A esta situación se suma la preocupación de los pobladores por la falta de medidas preventivas. Mientras las inundaciones vuelven a golpear a las familias, persisten las denuncias sobre cauces hídricos taponados, canales internos sin limpieza y falta de mantenimiento del arroyo Capiibary.
En el barrio San Cayetano, los vecinos denunciaron recientemente que la construcción de un muro para rellenar un terreno ubicado en una zona baja estaría obstruyendo el curso natural del agua y provocando inundaciones en viviendas cercanas. Según los afectados, recurrieron a la Municipalidad, pero no habrían recibido respuesta a sus reclamos.
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Un problema que se repite
La inundación actual no es un hecho aislado. En julio de 2025, el barrio San Agustín ya había sufrido un nuevo desborde del Capiibary. En aquella oportunidad, los pobladores denunciaron que no se realizaba siquiera la limpieza del canal del arroyo y reclamaron obras que permitieran reducir el impacto de las lluvias.
Los vecinos también plantearon la necesidad de contratar a un profesional especializado para evaluar el problema y recomendar soluciones definitivas, además de limpiar los canales internos para mejorar el escurrimiento del agua.
Otro antecedente se registró en julio de 2025 en la zona de Vera Paso, donde se denunció una importante obstrucción del cauce por la acumulación de ramas, troncos, hojas secas, malezas y residuos sólidos. La situación dificultaba el curso normal del agua y generaba preocupación por sus posibles consecuencias sobre las comunidades cercanas.
Mucho antes, en octubre de 2023, más de 200 viviendas de San Agustín y Fátima ya habían quedado inundadas tras intensas precipitaciones. La reiteración de estos episodios evidencia que se trata de una problemática que requiere planificación y obras de prevención, y no solamente asistencia después de cada emergencia.
Preocupación ante las próximas lluvias
La posibilidad de que el fenómeno climático El Niño se desarrolle durante los próximos meses aumenta la preocupación por la situación de los barrios vulnerables. Sin embargo, la intensidad y distribución de las lluvias dependerán de la evolución de las condiciones climáticas, por lo que resulta necesario seguir los informes oficiales.
Ante este escenario, los pobladores esperan que las autoridades municipales y las instituciones competentes adopten medidas concretas para reducir los riesgos: limpiar los cauces y canales de desagüe, verificar las obstrucciones denunciadas y evaluar técnicamente las obras necesarias para evitar nuevos desbordes.
La pregunta que se repite entre los afectados es por qué, después de tantos episodios de inundación, los barrios siguen expuestos a las mismas consecuencias. Cada nueva crecida provoca daños en las viviendas, pérdidas económicas y dificultades para las familias, mientras la prevención continúa siendo una necesidad pendiente.








